Presentación

Los individuos del siglo XXI necesitan poseer y desarrollar una serie de competencias, requeridas por las organizaciones y sus nuevas estructuras, para poder llevar a cabo su trabajo de forma más eficiente,  pero también de forma ética y moral.


Durante las últimas décadas, la enseñanza media y superior se ha centrado en uno de los pilares de competencias: los conocimientos,  no dando tanta importancia a otros pilares como el desarrollo de nuestra personalidad y sus rasgos, nuestras actitudes y nuestras habilidades para el desarrollo de nuestros talentos.


La toma de conciencia en cuanto al valor de activo intelectual centrado en los individuos, impone nuevas competencias,  donde los estudiantes deben asumir la responsabilidad por el incremento de su propio capital intelectual, social y emocional. Este tipo de aprendizaje debe ser considerado como una herramienta de gestión cotidiana que debemos potenciar para conseguir una sociedad más eficiente, moral y ética e individuos más cultos, sanos y felices.

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